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El aplazamiento eterno del Gobierno Digital

MUNDO DIGITAL ADELANTE

He defendido con ardor guerrero y obstinación, en los últimos veinte años de mi vida profesional, la urgente definición e implantación de la estrategia digital del Gobierno correspondiente en este país, con visión de Estado. Decía Herman Hesse que hay una virtud, a la que admiraba mucho, una sola, que se llama “obstinación”, es decir, obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido”. Es lo que me ocurre cuando quiero seguir trabajando en el hilo conductor de mi visión digital del Gobierno correspondiente, como suele llamarlo el legislador: la transformación digital del Gobierno Atómico, de la Administración Pública Atómica, para que alcancen “su propio sentido”, el servicio al interés general de la ciudadanía a través de las tecnologías digitales actuales de amplio espectro.

Esta reflexión viene a colación por la publicación reciente, casi a hurtadillas, del Real Decreto-ley 11/2018, de 31 de agosto, de transposición de directivas en materia de protección de los compromisos por pensiones con los trabajadores, prevención del blanqueo de capitales y requisitos de entrada y residencia de nacionales de países terceros y por el que se modifica la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas (BOE núm. 214, de 4 de octubre de 2018, mediante el que “se procede a la modificación de la disposición final séptima de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. Según ésta, el 2 de octubre de 2018, entrarán en vigor las previsiones de la citada Ley relativas al registro electrónico de apoderamientos, registro electrónico, registro de empleados públicos habilitados, punto de acceso general electrónico de la administración y archivo único electrónico”. Se considera, por tanto, la extraordinaria y urgente necesidad esta actuación, requeridas en el artículo 86 de la Constitución para salvaguardar la utilización de este rango de disposición por parte del Gobierno correspondiente.

Tal y como se detalla en la exposición de motivos de la citada disposición, “la vacatio legis plasmada en dicha disposición final séptima se ha revelado insuficiente en la práctica para contar de forma simultánea con las condiciones que son presupuesto necesario para el cumplimiento de los ambiciosos objetivos perseguidos por ambas leyes [39/2015, de 1 de octubre, y la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público]. Me he detenido en este párrafo expresamente porque una vez más se justifica un aplazamiento temporal de la implantación de lo dispuesto basado estrictamente en los problemas derivados fundamentalmente de la escasa interoperabilidad entre los múltiples sistemas, sistemitas, aplicaciones y aplicacioncitas que existen en el ecosistema digital español, sin mezcla de orden alguno, porque lo que se ha digitalizado es el desorden previo existente sin una revisión a fondo de los procedimientos alambicados tan característicos de la Administración en este país, con carácter general. Es lo que viene a decir la Sentencia del Tribunal Constitucional 55/2018, de 24 de mayo, en la que se basa el legislador en esta ampliación de plazos: “En particular, se requiere acordar entre las Administraciones públicas competentes las opciones que permitan una verdadera interoperabilidad respetuosa con sus respectivos ámbitos de competencias. Este acuerdo será el marco para el diseño de los sistemas tecnológicos que han de dar soporte a los aspectos funcionales interoperables, que en el plazo actual de entrada en vigor no estarán adaptados a estas exigencias”. Cuestión de interoperabilidad, pero la verdadera razón no es esa, va mucho más allá, tal y como explico a continuación.

Lo digo una vez más alto y claro: no es lo mismo Gobierno Digital que Administración Electrónica, porque se confunden muchas veces los términos en el equívoco peligroso de creer que la revolución digital se centra en la Administración Electrónica, que es importante, no en el Gobierno correspondiente, que muchas veces muere en el empeño de los plazos o en el debe frente al puede (como pasó en años anteriores desde 1992, con la excelente y ya derogada Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común), porque no ataca el problema de fondo en la citada Administración, la revolución pendiente en la trastienda de la misma para llevarla a una revolución digital que permeabilice todas y cada una de las acciones administrativas en todas y cada una de sus manifestaciones posibles. Lo repito: no hay que confundir Gobierno Digital con Administración Digital (mejor que Electrónica), porque el antecedente es el Gobierno no la Administración, que siempre es consecuencia de quien tiene la responsabilidad de administrarla: Gobierno Digital es la continua optimización en la prestación de servicios públicos, acceso a la información pública y participación ciudadana mediante la transformación interna y externa de las relaciones institucionales, personales y sociales, con base en el uso de las TIC, como actitud política sostenida en el tiempo y en programas políticos llevados a cabo por la Administración Pública Digital. La Administración Digital utiliza las Tecnologías de la Información y Comunicación como soporte del Gobierno Digital, como componentes del mismo. Es decir, no existe Administración Digital sin Gobierno Digital, no se deben alterar los términos, porque se da el caso de Administraciones que tienen magníficas infraestructuras digitales sin Gobierno Digital alguno o muy desdibujado.

Lo he manifestado muchas veces en este cuaderno digital y en intervenciones públicas en relación con el mundo digital desde la perspectiva de la Administración Pública. Estamos ya instalados en la cuarta revolución industrial donde el talento humano es el rey. Por tanto, el Gobierno Digital, más que instalarse en un continuo problema del calendario de plazos de implantación de la Administración Electrónica con visión muy corta y anticuada de miras de servicio público y atención al interés general digital de la ciudadanía, debería cuidar mucho y con carácter antecedente al Talento Público Digital de los funcionarios y servidores públicos en general, porque estamos ante la cuarta revolución administrativa (con bastantes reservas respecto de las anteriores si es que existieron, que lo dudo), que no acaba de adaptarse a la citada cuarta revolución industrial, debiéndose plantear y desarrollar una Estrategia Publica Digital acorde con estos principios. Estrategia que se define como el proceso organizativo mediante el cual el Gobierno Digital correspondiente, a través de la Política Digital, incorpora a sus funciones directivas y funcionales los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su progreso, y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía. Formando a funcionarios, cientos de miles, en inteligencia (talento) digital aplicada, que se debe contemplar ya en el acceso a la función pública (gran debate pendiente en términos digitales), si se quieren prestar servicios digitales dignos a la ciudadanía formada ya en inteligencia digital aplicada a las necesidades de cada día, con medios tan accesibles como los teléfonos inteligentes, tabletas y el mando del televisor, que conoce a su dueño cada día más y casi sin darse cuenta a través de la memoria predictiva alojada en un chip que no es inocente y que no vemos por ningún sitio.

Señores y señoras del Gobierno del pasado, actual y futuro: con el Real Decreto-ley no se solucionará el problema de fondo en la Administración Pública de este país, porque el problema es de un gran calado digital de carácter público. Lo extraordinario, urgente y necesario es declarar de una vez por todas la transformación digital de este país a través de la transformación urgente del Gobierno actual al uso en Gobierno Digital, para que se puedan aplicar políticas digitales de amplio espectro, tal y como he ido desarrollando a lo largo de los últimos años en este blog. Sería extraordinario comenzar a tejer tejido crítico en este momento digital porque hay razones suficientes de urgencia política en un mundo que cada día se mueve más en torno a la transformación digital de todos los ecosistemas en los que vivimos, estamos y, sobre todo, somos. Creo que se puede comprender mi obstinación, en el más correcto sentido de la palabra y tal como la aprendí hace ya muchos años de Herman Hesse, como decía al comienzo de este artículo. Obstinación, en torno a esa excelente virtud, entendida como la obediencia a una sola ley, la que lleva al propio sentido (digital, por supuesto). Se entiende así que no hablamos de un problema de plazos para la implantación definitiva de la Administración Electrónica (constructo que debería revisarse en sus dos vocablos y sustituirse por Digital), sino de estrategia pública digital de amplio espectro que encuentra su marco de actuación en la legislación digital que aprueba el Gobierno (Digital, por supuesto) correspondiente.

Sevilla, 5/IX/2018

Ser es ser percibido (en Internet)

El mundo digital es inexorable. Solo somos en Internet si somos percibidos por los otros en cualquier soporte digital. He comprendido bien por qué Albert Manguel dice en una obra reciente, Mientras embalo mi biblioteca, que el obispo George Berkeley (1685-1753) es el autor del lema de la era electrónica: esse est percipi, es decir, soy alguien (desde la perspectiva estrictamente digital) si soy percibido. A él se debe la teoría inmaterialista, que explica muy bien en su obra Principios (I, 1-6): “Es ciertamente extraño que haya prevalecido entre los hombres la opinión de que casas, montes, ríos, en una palabra, cualesquiera objetos sensibles, tengan existencia real o natural distinta de la de ser percibidos por el entendimiento. […] Pues, ¿qué son los objetos mencionados sino las cosas que nosotros percibimos por nuestros sentidos, y qué otra cosa percibimos aparte de nuestras propias ideas o sensaciones? Examinando a fondo esta opinión que combatimos, tal vez hallaremos que su origen es, en definitiva, la doctrina de las ideas abstractas. Pues, ¿puede haber más flagrante abuso de la abstracción que el distinguir entre la existencia de los objetos sensibles y el que sean percibidos, concibiéndolos existentes sin ser percibidos? […] Todo el conjunto de los cielos y la innumerable muchedumbre de seres que pueblan la tierra, en una palabra, todos los cuerpos que componen la maravillosa estructura del Universo, sólo tienen substancia en una mente; su ser (esse) consiste en que sean percibidos (percipi) o conocidos”.

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares escribieron un cuento con ese título tan críptico, Esse est percipi, pero tan evidente en los tiempos digitales. He vuelto a leer un fragmento del mismo, ahora que comienza el Campeonato Mundial de Fútbol, en el que siento que no verlo me sitúa fuera del mundo digital, porque solo cuento como espectador de consumo:

[…] -Señor, ¿quién inventó las cosas? -atiné a preguntar.

-Nadie lo sabe. Tanto valdría pesquisar a quién se le ocurrieron primero las inauguraciones de escuelas y las visitas fastuosas de testas coronadas. Son cosas que no existen fuera de los estudios de grabación y de las redacciones. Convénzase, Domecq, la publicidad masiva es la contramarca de los tiempos modernos.

– ¿Y la conquista del espacio? -gemí.

-Es un programa foráneo, una coproducción yanqui-soviética. Un laudable adelanto, no lo neguemos, del espectáculo cientificista.

– Presidente, usted me mete miedo -mascullé, sin respetar la vía jerárquica-. ¿Entonces en el mundo no pasa nada?

– Muy poco -contestó con su flema inglesa-. Lo que yo no capto es su miedo. El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone.

– ¿Y si se rompe la ilusión? -dije con un hilo de voz.

-Qué se va a romper -me tranquilizó. Por si acaso, seré una tumba -le prometí-. Lo juro por mi adhesión personal, por mi lealtad al equipo, por usted, por Limardo, por Renovales.

-Diga lo que se le dé la gana, nadie le va a creer. […]

EMOTICONES FACEBOOK

La verdad es que cuando acudimos a Facebook, Twitter o Instagram, entre otros recursos de identidad digital, buscamos apasionadamente emoticones sonrientes o con un dedo hacia arriba, cuando menos, para tomar conciencia de que no estamos solos. Porque necesitamos ser percibidos para ser alguien o alguno, que tanto da. En el próximo mundial de fútbol, sobrecogido porque si no lo veo no seré nadie, tomo conciencia de las palabras de Borges-Bioy: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Es verdad, con una diferencia: ser digital es ser percibido (en Internet) y tomar conciencia de ello.

Sevilla, 11/VI/2018

Ha llegado el momento de declarar una Política Digital de Estado

NUEVO PRESIDENTE

Reconozco que tengo prisa digital. Pienso que el resultado de la moción de censura, con la toma de posesión del nuevo presidente, puede ser una oportunidad extraordinaria para impulsar la política digital de Estado. He escrito en numerosas ocasiones en este blog sobre la necesaria e imprescindible visión de Estado, desde la perspectiva digital, que debe tener un Gobierno progresista y moderno. Vuelvo a hacerlo al considerar que puede ser el momento de declarar las bases estratégicas que deben sustentar esta política.

En principio, creo que ha llegado el momento de proclamar la transformación urgente del Gobierno Atómico actual al uso en Gobierno Digital, para que se puedan aplicar políticas digitales de amplio espectro, tal y como he ido desarrollando a lo largo de los últimos años en este blog. Sería extraordinario comenzar a tejer tejido crítico en este momento digital porque hay razones suficientes de urgencia política en un mundo que cada día se mueve más en torno a la transformación digital de todos los ecosistemas en los que vivimos, estamos y, sobre todo, somos. Creo que se puede comprender mi obstinación, en el más correcto sentido de la palabra y tal como la aprendí hace ya muchos años en un libro precioso de Herman Hesse, Obstinación, en torno a esa excelente virtud, entendida como la obediencia a una sola ley, la que lleva al propio sentido (digital, por supuesto).

Esta iniciativa digital que propongo como iniciativa de carácter público, debe contemplar todos los medios y protagonistas de la transformación digital del Gobierno que nazca ya para la nueva legislatura, que planteo como de necesidad y no por azar, es decir, ciudadanos, profesionales del sector, empresas tecnológicas, autoridades públicas y privadas, representantes políticos, medios de comunicación, organizaciones de usuarios, etc., para que la participación sea de abajo a arriba y no al revés. Por una vez, la ciudadanía dejaría de ser “ignorante molesta” cuando se abordan asuntos de su “propio sentido” digital, en palabras de Hans Magnus Enszerberger, ante una realidad de empoderamiento imprescindible para una transformación digital urgente en la que estamos ya instalados. Podría ser una especie de estructura de Estado, obstinada, respetando la necesaria oportunidad política en este momento crucial del país, cuando hay que declarar una nueva estructura de Estado y el Gobierno correspondiente.

De forma concreta, propongo la creación de un Ministerio de Política Digital, con la estructura, dotación de recursos y planificación estratégica y administrativa correspondiente, que concentre los recursos económicos dispersos en la actualidad en diferentes capítulos y secciones del Presupuesto del Estado, así como de la relación coordinada con los Fondos Europeos destinados a tal fin, con una planificación estratégica detallada y con participación real y efectiva en la implantación de políticas digitales de amplio espectro. Existen antecedentes a nivel mundial y basta con conocer con detalle las últimas experiencias de Gobierno Digital tanto en Singapur como en Estonia, sin ir más lejos.

En mi publicación de 2016, Principios de política digital, detallé de forma didáctica y divulgativa los grandes principios de política digital aplicada con visión de Estado, desde diversas perspectivas: el respeto reverencial a un vocabulario digital propio (que hay que conocer en términos tan novedosos como empoderamiento digital, inteligencia digital o equidad digital, entre otros muchos, porque sin lenguaje digital propio es difícil articular diálogo digital al respecto) y su presencia en programas electorales; aclarar definitivamente la diferencia existente entre inversión y gasto digital, que tanto se ha confundido en tiempos de crisis, encubriendo la ineficacia e ineficiencia del Estado y de las diferentes Administraciones Públicas); declarar el empoderamiento digital rompiendo la cuarta pared, sabiendo que las tecnologías inteligentes son para las personas, no solo para las cosas, abrir el mundo de la investigación, desarrollo e innovación digital a supuestos como el grafeno, a título de ejemplo y que nos cambiará la vida, para abordar la revolución digital, pendiente, en España, siempre y cuando se lleve a cabo la misma desde la realidad tan próxima en estos días de la presentación en la sociedad española de un nuevo Gobierno progresista y de transformación digital.

Soy consciente de las prioridades políticas actuales centradas en la generación de empleo y en el blindaje constitucional de derechos y deberes sociales referidos a educación, salud y atención social, sobre todo de los que menos tienen, del envejecimiento y en la realidad inexorable de la dependencia. Pero la realidad digital está ahí, cada día más presente en nuestras vidas, siendo lo más íntimo de nuestra propia intimidad (según el aserto agustiniano) a través de instrumentos digitales tan útiles e imprescindibles ya como los teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y televisiones inteligentes e interactivas.

Vivimos en un mundo digital, tal y como lo aprendí hace casi veinte años de Nicholas Negroponte, que me abrió una perspectiva diferente de la vida, aunque siempre estuve de acuerdo con él en un aserto irreversible, para poner cada cosa en su sitio y no se nos suban las tecnologías de la información y comunicación a la cabeza: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las perspectivas de la vida desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza en el argumentarlo de elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

Las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes, como no lo son las ideologías políticas subyacentes en su implantación, que no mera instalación tecnológica. Sabia distinción que se constituye en un elemento de gran interés público en la construcción de un nuevo paradigma público de carácter digital. Necesitamos definir los sistemas y aparatos políticos digitales que permitan la toma de decisiones públicas de gran relevancia social, preservando el interés general como raíz de la que deben nacer todos los actos digitales que nazcan en la sabia política digital del Gobierno digital correspondiente.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las perspectivas de la vida desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza en el argumentarlo de elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

Por último, aprecio hablar de ética digital de carácter público, que también existe, como la que podría desarrollar un Ministerio de Política Digital, como lo explicaba en las palabras introductorias de este artículo. Su objeto principal es respetar el interés general digital de los ciudadanos, distinguiendo “mercancía” de “valores y derechos humanos” digitales, que se instrumenta por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, mediante la Administración, no al revés, con carácter unificado y no estrictamente disperso en los diferentes departamentos ministeriales e instituciones públicas instrumentales. Además, inteligencia y ética digital son indisolubles, porque son las bases humanas para ser y estar en el mundo de una forma diferente gracias a las tecnologías de la información y comunicación. ¿Por qué? Porque la inteligencia digital es la capacidad que tenemos los seres humanos para adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación; capacidad para recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de las TIC; capacidad para resolver problemas o para elaborar productos y servicios que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural y factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través todo ello de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

Sevilla, 4/VI/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.rtve.es/fotogalerias/toma-posesion-pedro-sanchez-como-presidente-del-gobierno/198155/toma-posesion-pedro-sanchez-como-presidente-del-gobierno/6/

Los ciudadanos no son ignorantes molestos

ENZENSBERGER

Facebook me ha recordado esta publicación y pienso que no ha envejecido. La comparto de nuevo.

Sevilla, 17/V/2018

En 2001 ya lo expuse en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzensberger, aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”.

Hoy, he vuelto a encontrarme con Enzensberger, en una entrevista realizada por el maestro Juan Cruz, que he leído varias veces porque me ha vuelto a sorprender su frescura mental cuando ya ha alcanzado 87 años de experiencia vital, en el marco temporal de la publicación de su último libro, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes.

Han pasado catorce años y he recordado de forma entrañable un artículo suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, que ha vuelto a rescatar en el libro citado, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.): “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

Indiscutiblemente, hay que leer entre líneas estas afirmaciones sin darles patente de corso, porque es indudable que no dice tonterías de intelectual de tres al cuarto. Me ha preocupado siempre su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creemos que están instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales. En todo se debe marcar siempre una delgada línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1).

Juan Cruz aborda con delicadeza una cuestión esencial para una persona de tan dilatada vida intelectual, con la prevención digital que tanto lo ha caracterizado. Su protagonista, el señor Z, “dice que la avalancha de información se evaporará. Y añade que “existe vida más allá de los medios”. Ante esta observación, Enzensberger se muestra en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Con esta reflexión, he vuelto a pensar en el maravilloso avance de la sociedad digital, aquél mundo que preconizó Negroponte y que ha aportado a la humanidad avances tan espectaculares. Pero voy a leer con intención sana este nuevo libro de un autor que hace casi quince años me creó una inquietud razonable sobre el progreso digital, porque lo que verdaderamente me preocupa es que todo esté tan maravillosamente bien planificado desde la revolución digital, superando incluso a la industrial, que lo único que sobra realmente es la persona “ignorante molesta” a la que no se le suelen ocurrir las tonterías de los intelectuales altaneros a los que critica Enzensberger.

Sevilla, 17/V/2015

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de Internet, El País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.

Facebook elige mis noticias, amigos y seguidores

FACEBOOK

Creo que soy un defensor del mundo digital desde tiempo inmemorial y lo he demostrado por la vía de los hechos (fundamentalmente públicos por mi trayectoria en la Administración de la Junta de Andalucía), que siempre son amores y no solo buenas razones. Lo traigo a colación por lo que ha ocurrido con el último algoritmo (EdgeRank) implantado en Facebook durante el mes de enero de este año, que me llena de dudas sobre la limpieza ética de este medio tan poderoso, donde los propietarios del sistema han decidido dar más importancia a lo que ellos creen que es lo más relevante en relación con mis publicaciones y las de aquellos que están catalogados como seguidores o amigos. En una palabra, han decidido organizar mi red de personas a las que he elegido para compartir, en mi caso, lo que publico en mi blog y aquellas noticias que son de interés general.

Desde hace unas semanas han desaparecido la mayor parte de entradas de mis amigos y amigas que antes veía en “últimas noticias”. Si quiero recuperarlas, tengo que leerme con detalle el manual del perfecto navegante o usuario de Facebook y pasar a engrosar la lista de integrados en el sistema de Zuckerberg y sus muchachos, porque “han decidido” cuál es la mejor forma de interactuar, primando sobre todo las imágenes y determinadas interacciones con lo que se publique o comparta. Lo decía él mismo recientemente, el pasado 29 de enero:

Nuestra próxima actualización en 2018 será para asegurarnos de que Facebook no solo sea divertido sino también bueno para su bienestar y para la sociedad. Estamos realizando una serie de actualizaciones para mostrar más noticias confiables y de alta calidad. La semana pasada hicimos una actualización para mostrar más noticias de fuentes que son ampliamente confiables en nuestra comunidad. Hoy nuestra próxima actualización es para promover noticias de fuentes locales.

La gente constantemente nos dice que quiere ver más noticias locales en Facebook. Las noticias locales nos ayudan a comprender los problemas que importan en nuestras comunidades y afectan nuestras vidas. La investigación sugiere que leer noticias locales está directamente relacionado con el compromiso cívico. Las personas que saben lo que sucede a su alrededor tienen más probabilidades de involucrarse y ayudar a hacer la diferencia.

Cuando viajé por todo el país el año pasado, un tema que la gente siempre me decía es cuánto tenemos todos en común si podemos superar los problemas nacionales más divisivos. Mucha gente me dijo que pensaban que, si pudiéramos bajar la temperatura en los temas más generales y en cambio concentrarnos en problemas locales concretos, entonces todos haríamos más progreso juntos.

A partir de hoy, vamos a mostrar más historias de fuentes de noticias en su ciudad o pueblo local. Si sigues a un editor local o si alguien comparte una historia local, puede aparecer más alto en Noticias. Estamos comenzando esto primero en los EE. UU., Y nuestro objetivo es expandirnos a más países este año.

Las noticias locales ayudan a crear comunidad, tanto en línea como fuera de línea. Es una parte importante de asegurarse de que el tiempo que todos pasamos en Facebook sea valioso” (1).

Salvando lo que haya que salvar, los atenienses contemporáneos de Platón corrían todos los días hacia el areópago (su muro de Facebook particular), ávidos siempre de la última noticia, aunque tenían un principio de confianza, envidiable hoy, que consistía en que sabían a ciencia cierta que todo lo que allí se anunciaba y comentaba era verdad (alétheia, en estado puro). Habían aprendido de Parménides, a distinguir la verdad de la simple opinión. Recuerdo esta lección histórica y de corte presocrático en los momentos actuales, en los que cualquier noticia se propaga de forma viral, aunque sea el mayor de los bulos o la mayor de las mentiras jamás contada. O lo que ha ocurrido ahora con esta actualización del algoritmo de Facebook o las continuas actualizaciones de las redes que manejamos a diario para entregarnos, según ellos, los avances más insospechados. Basta que se programe en los robots de Facebook o Twitter el seguimiento jerárquico de determinadas tendencias en rabioso tiempo real, trending topics, para convertirlas en el mantra de credibilidad mundial para un mundo descreído, en el que casi sin darnos cuenta se demuestra que determinadas tecnologías de doble uso pueden hundir el mundo si seguimos por estos derroteros.

Creo que hay que tener cuidado a partir de ahora porque con independencia de que estoy entregando con mi apertura honesta a la red de redes, la Noosfera, la quintaesencia de quién soy a cambio de nada, situándome por decisión propia fuera del mercado consciente, Facebook no me devuelve lo mismo, sino un cúmulo de intereses creados, revestidos de alta tecnología que solo comprenden bien los “exquisitos digitales” entre los que no me quiero encontrar. Me vuelvo a mi rincón de pensar, atómico, hasta que un día compruebe que me he quedado solo ante el peligro digital, sin más espera que la comprensión de un mundo diferente con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación. Es lo que creo que entendí muy bien el día en el que, leyendo a Nicholas Negroponte, hace muchos años, descubrí la importancia del mundo digital y sus fronteras: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Sevilla, 15/II/2018

(1) https://postcron.com/es/blog/algoritmo-de-facebook/

Cuando se implanta un microchip en la mano

32M

Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que sí se empapa del amor hermoso.

Vicente Aleixandre, Mano entregada

Cuando se implanta un microchip en la mano, deberíamos saber que nuestras manos tienen una historia de más de tres millones de años, tal y como lo describió la revista Science en 2015 (1). Es una de las maravillas de la naturaleza humana que junto al habla supone una evolución transcendental para las personas de hoy. Es una experiencia gratificante mirar con delicada atención nuestras manos y reparar en lo que nos aportan día a día, tanto en la vida diaria que las necesitan para atender múltiples necesidades, como para expresar de forma maravillosa los sentimientos y emociones en momentos vitales siguiendo instrucciones de determinadas estructuras del cerebro.

Esta reflexión la traigo a colación con motivo de la publicación de una noticia que saltó la semana pasada a todos los medios de comunicación social por su novedad en el mundo laboral. Se trata de la implantación de un microchip entre los dedos pulgar e índice de la mano, del tamaño de un grano de arroz, por decisión propia (por ahora…) de directivos y trabajadores de una empresa de máquinas expendedoras, Three Square Market, en Wisconsin (EEUU), sin que todavía sea obligatorio para todas las personas que trabajan en ella. ¿Qué aporta este microchip? Fundamentalmente, experimentar el camino que se abre en el mundo laboral para interactuar directamente con el internet de las cosas, ahora en el trabajo y, en un futuro próximo, en casa o en los centros comerciales en los que se reciben servicios o se efectúan compras de todo tipo.

En esta experiencia, el chip RFID utiliza tecnología NFC para acceder a dispositivos del puesto de trabajo que corresponda, que pueden interactuar para acceder a múltiples funciones, centradas en esta experiencia a servicios propios de la empresa tales como acceso al puesto de trabajo, equipos informáticos diversos, fotocopiadoras y máquinas expendedoras, entre otros servicios. La zona de la mano donde se implanta el chip se acerca a una distancia mínima de 6 cm. del dispositivo lector, que reconoce inmediatamente el número de serie del chip y la función que tiene asignada a un servicio concreto.

Los microchips los facilita la empresa sueca BioHax International, formando parte de un acuerdo comercial para experimentar este dispositivo y plantear nuevas aplicaciones que todavía están por descubrir y desarrollar. La asociación con esta empresa sueca por parte de 32 Market nace con visión de implantar esta experiencia en el mercado europeo, más abierto que el americano a la utilización de la tecnología RFID+NFC, sobradamente conocida por la utilización de la misma en los smartphones.

El modo de operar en la implantación del microchip se puede conocer a través de la publicación de un artículo muy interesante de la prestigiosa revista digital Wired, I became a cyborg at IFA, fechado en 2015, que ya avanzaba la tecnología expuesta anteriormente y presentada en la IFA de 2015, convertida hoy en realidad en la compañía 32 Market, que ha celebrado su primer encuentro oficial el pasado 1 de agosto, centrado en compartir la experiencia de los primeros usuarios directos de esta tecnología en el seno de la empresa.

Estaremos atentos a la evolución de la experiencia de Wisconsin. Ya sabemos que lo que nace en EE. UU. como una experiencia local, acaba extendiéndose al mundo entero como modelo a seguir con las peculiaridades que pueda incorporar el mercado europeo. Creo que la legislación digital debe estar atenta a estos avances para no ir después a rastras, como suele suceder casi siempre en las rupturas éticas que provoca el mundo digital. En este caso, por la protección de la identidad personal en el acceso a todo tipo de servicios, junto con el necesario estudio científico del impacto en el terreno de la salud por la propia implantación del microchip en la mano humana. El pulgar y el índice tienen ya un rival que se acerca a su funcionalidad, aunque siempre defenderé, contando un día con el microchip de 32M, el elogio que merece siempre la mano, que siempre tuvo un papel especial en la evolución del ser humano, tantas veces descritos en mi blog El mundo sólo tiene interés hacia adelante, porque el cerebro confía en las manos de la mujer y del hombre sabias instrucciones: “Y sobre todo el cerebro, el gran rey de la selva por descubrir, cada vez más voluminoso y sinuoso, del tamaño de una servilleta mediana, extendida, en su córtex pensante. Y si la razón de ser de la existencia es “anímica”, el gran antecedente de la biogénesis no podía ser otro para Teilhard de Chardin que la psicogénesis, porque lo anímico era el gran proyecto ya que la gran explosión de la evolución, para conocerse a sí misma, fue el cerebro. Teilhard lo simplificaba en un ejemplo muy gráfico: el tigre no es fiero porque tiene las garras, sino al revés: tiene garras porque en su evolución natural se desarrolló en él el instinto de fiereza. Por decirlo de alguna forma, las garras vinieron después. La evolución entera es la consecuencia de la ramificación de lo psíquico. El eje de avance es una línea delgada roja anímica, no material” (2). Primero vino la mano, después el microchip.

Sabemos ya, por la aportación de la ciencia, que dos huesos, el hioides y la trabécula del pulgar, han sido determinantes a lo largo de la historia para hacernos más humanos, personas más libres a través de la palabra y del apretón de manos, del saludo y de la ternura de nuestros dedos. Maravilloso, porque nos permiten, de alguna forma, agarrarnos a la vida. Las personas tenemos manos porque en la evolución natural se desarrollaron por los mensajes que a tal efecto les mandaba el cerebro. Es verdad, porque las manos más humanas vinieron después, aunque como lo narraba el periodista de Wired en su artículo, todo hace pensar que el mundo ciborg avanza de forma inexorable sin que casi nada lo pueda parar. Al fin y al cabo, todo es maravillosamente digital y humano, como la mano entregada de Aleixandre, que nunca olvido.

Sevilla, 9/VIII/2017

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://32market.com/public/32chip.html

(1) Skinner, M.M., Stephens, N.B., Tsegai, Z.J., Foote, A.C., Nguyen, N.H., Gross, T., Pahr, D.H., Hublin, J.J. y Kivell, T.L. (2015). Human-like hand use in Australopithecus africanus. Science, 23, Vol. 347 no. 6220, pp. 395-399.

(2) Cobeña Fernández, J.A. (2006). El punto omega (V): https://joseantoniocobena.com/2006/04/30/el-punto-omega-v/

El futuro digital ya no es lo que era ayer

AMAZON PRIME NOW

El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era

Paul Valéry

El mundo conoció la semana pasada que el fundador y consejero delegado de Amazon, Jeff Bezos, fue el hombre más rico del mundo durante unas horas. La noticia no iría a más si no fuera porque Bezos está siendo noticia todos los días y porque también hemos sabido que el mundo de las grandes superficies tembló hace poco tiempo, concretamente en el mes de junio pasado, cuando Amazon compró la cadena americana de supermercados Whole Foods, 440 tiendas en total, no por establecer una solución de continuidad a su actividad sino para demostrar que otro paradigma del mercado de consumo es posible, incluso de productos perecederos: las tiendas tienen que ir a las casas de los compradores y no al revés. Es decir, si Bezos es el hombre más rico del mundo, se puede deducir que es capaz de comprar casi todo, transformando el mercado de consumo hasta unos niveles insospechados, con la ayuda de las plataformas de inteligencia digital de amplio espectro, con alta presencia de la AI.

Es verdad que el futuro de las grandes superficies ya no es lo que era y no serán lo que son en la actualidad. ¿Está preparada la sociedad española para este cambio vertiginoso de paradigma de consumo? ¡Que tiemble El Corte Inglés, piensan los más atrevidos! (digitalmente hablando), porque su futuro (digital, por supuesto) ya no es lo que era. Amazon ha comenzado a ensayar en Estados Unidos una experiencia consistente en compra acumulada de ropa y otros bienes domésticos, con objeto de que te lo puedas probar todo en casa, cómodamente, y devolver aquello que no te guste, aunque premiará con descuentos suplementarios sobre el precio de lo comprado en función del número de bienes que al final adquieras. Si se envía una foto actualizada a Amazon, sus máquinas inteligentes te visten de la forma que tú eliges, aconsejándote sobre otras alternativas que pueden mejorar tu imagen.

En Estados Unidos se están viviendo unos momentos transcendentales para concretar tendencias del mercado digital. Amazon quiere seguir comprando grandes cadenas de distribución para consolidar su modelo de entrega inmediata, sustituyendo las grandes superficies físicas por la concentración de las mismas para garantizar la distribución en el esquema “lo compras y lo tienes de inmediato”, ya sea producto perecedero o físico en cualquiera de sus modalidades, con un matiz claramente diferenciador sobre el modelo actual: todo lo que quiero comprar me lo traen a casa en muy poco tiempo, sin necesidad de desplazamiento alguno. Además, con muchos beneficios por ser un cliente de servicios prime, con tratamiento de alta disponibilidad, sin problemas reales de horario de apertura y cierre que a veces condiciona cualquier compra.

La marca Amazon avanza a pasos digitales agigantados, con lo que ello supone, porque Bezos, tal y como ha escrito recientemente en su habitual carta anual a sus accionistas, que lee hasta el último trabajador de su empresa, siempre hay que estar atentos al Dia 1 de la organización (lema de la empresa), pensando que Amazon debe trabajar a diario en modo startup, como si en cada decisión de hoy nos fuera la vida, tal y como comenzó a trabajar hace ya 20 años. Porque siempre hay un doloroso Día 2: “El día 2 es estancamiento. Seguido de irrelevancia. Seguido de un doloroso declive. Seguido por la muerte. Y por eso aquí siempre es Día 1. Es cierto que este tipo de declive puede ocurrir de forma muy lenta. Una compañía consolidada puede seguir en Día 2 durante décadas, pero el resultado final llegará”. Además, para vencer la realidad de este Día 2, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

1. Hay que centrarse siempre en el cliente (respecto de su periódico Washington Post, en “sus lectores” no en los anunciantes).
2. Hay que prestar atención a los “proxys”, es decir, a veces se comete el error de analizar solo datos, olvidando a los clientes reales en tiempo real, porque lo importante no es el proceso normalizado, sino el protagonista del mismo (el cliente) en cada caso, en cada momento.
3. Hay que mostrar siempre capacidad de adaptación permanente y prestar especial atención a las últimas tendencias.
4. Hay que tomar decisiones de calidad y muy rápidas.

En este marco incomparable de persistente trabajo en modo Día 1, existe un gran reto para los proveedores clásicos y noveles, que serán grandes sufridores de este futuro incierto si se mantienen principios estrictamente analógicos y no digitales. Solo será necesario ser calificado como proveedor de Amazon (interno o “en modo” Marketplace) y se garantizará la venta y compra del producto, mil veces evaluado en tiempo real o diferido por proximidad. Las oportunidades serán impresionantes para los proveedores pequeños y medianos, porque ya no se tendrá que hacer colas ante los negocios de siempre con modelos muy clásicos de provisión, sino de atención a la demanda de los clientes que buscan en Amazon aquello que necesitan con independencia de marcas y grandes líneas productoras de bienes de consumo. La retroalimentación en tiempo real mediante tratamiento de big data de lo que venden los proveedores ya asociados o los que lleguen a formar parte del ejército blanco de Amazon a través de sus marcas blancas, tendrán una respuesta segura en el mercado. Lo que interesa al comprador virtual es comprar al mejor precio y disponer del bien comprado inmediatamente, así como que mi opinión cuente para futuros compradores del mismo bien. Aunque, como pasa en Madrid, sea a través de una bicicleta el medio atómico que utiliza Amazon para demostrarnos que el futuro digital en este negocio ha llegado para quedarse, aunque ya no es lo que era. Excepto la bicicleta, aunque entre drones ande hoy el juego.

Sevilla, 31/VII/2017

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.gizlogic.com/wp-content/uploads/2016/07/Amazon-Prime-Now-3-1024×410.jpg